La madre de Julen: "Empecé a gritar cuando dejé de escucharle llorar"

La madre de Julen:

La madre de Julen: "Empecé a gritar cuando dejé de escucharle llorar"

La asociación reconoce el trabajo de la Guardia Civil en su lucha contra la delincuencia, una labor "callada y efectiva" que no puede ser "empañada por unas concretas manifestaciones de su director". Después de que se encontrase el cuerpo del niño el pasado sábado, los autoridades están poniendo todos los medios posibles para depurar responsabilidades cuanto antes.

La jueza Elena Sancho esperará a tener todas la pruebas para decidir si continúa adelante con la calificación inicial de homicidio imprudente o si todo se queda en un accidente sin responsabilidad penal, aunque sí civil.

El Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga investiga de manera paralela si David, tío de Julen y el dueño de la finca o, Antonio Sánchez, el pocero, pudieron incurrir en un delito de homicidio imprudente al no haber garantizado las medidas de seguridad necesarias para evitar que esa excavación se convirtiese en una trampa mortal para el niño. Por la vía civil, ambos se enfrentarían a una sanción administrativa por la ilegalidad de las obras.

El propietario, pareja de una prima de uno de los padres del fallecido niño de dos años, fue sindicado como uno de los principales responsables.


El delegado del gobierno hizo un llamado público relacionado con las circunstancias del accidente: "A todo aquel que haya realizado un pozo ilegal, todavía está a tiempo de sellarlo", afirmó.

Según declaró el dueño de la finca, éste quería hacerse una casa y ordenó rebajar terreno a la montaña y hacer una zanja donde estaba previsto un muro de contención que evitase desprendimientos sobre la vivienda.

Este supuesto, según detallan fuentes jurídicas a este diario, podría cambiar el parecer de la jueza a la hora de imputarle al pocero el homicidio imprudente. Puesto que aunque él actuó fraudulentamente haciendo el pozo y no lo selló, sí puso esa piedra, que tapaba el orificio y que de estar ahí el pasado 13 de enero, no habría supuesto un peligro para la vida del pequeño Julen. "Me encontraba a 10 o 15 metros", sostuvo, y explicó: "Salí corriendo para agarrarlo, pero no llegué y vi cómo se cayó por el pozo".

Una declaración que coincide con la del padre del pequeño, de cuyo contenido también se conoce una parte: "Escuché a mi hijo llorar dentro del pozo, por lo que quité todas las piedras y broza que había alrededor del pozo y llamé a mi hijo, al que estuve escuchando llorar 30 segundos, mientras le hablaba para tranquilizarle".

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